
Las noches en verano dan para mucho, sobre todo cuando te toca trabajar.
Hay que ver como una cosa lleva a la otra, se empieza hablando con los compañeros de un tema cualquiera, y la conversación puede acabar desvariando de una forma inimaginable. El tema de estas noches: la INMORTALIDAD.
No se bien como empezó, se hizo una breve mención a la criogenización, a experimentos con ratones de laboratorio y como no a las ya famosas medusas invasoras: un hidrozoo de apenas medio centímetro de longitud, pero con una característica que la hace única entre todas las criaturas del reino animal, la medusa Turritopsis nutricula es inmortal.
A diferencia de las demás medusas (y del resto de los animales) Turritopsis nutricula no muere tras alcanzar su estado adulto, sino que es capaz de «rejuvenecer», de regresar a su forma juvenil y repetir su ciclo vital hasta alcanzar una segunda madurez... y una tercera, y una cuarta, y así hasta un número de veces que es, según los científicos, potencialmente infinito.
Turritopsis nutricola es capaz de conseguir esta proeza porque ha descubierto la manera de modificar sus células una vez éstas se han diferenciado. Y de hacerlas retroceder a fases anteriores a su especialización. Se trata de un fenómeno llamado transdiferenciación que se puede ver, por ejemplo cuando un órgano dañado regenera sus tejidos. Sin embargo, para esta especie de hidromedusa el proceso es algo corriente en su ciclo vital.
La existencia de esta excepcional criatura se conoce desde hace más de una década. Desde los años noventa la especie ha sido sometida a análisis genéticos y biológicos de todo tipo para intentar arrancarle, sin éxito, el secreto de su inmortalidad.
Y como bien dijo Unamuno: “Todos los seres humanos sentimos un ansia de no morir, un hambre de inmortalidad, un anhelo de eternidad".
Entonces, ¿por qué no tratar hoy este tema, la Inmortalidad?
Si el vampiro está presente en el folclore de muchas culturas desde tiempos inmemoriales podemos deducir que se debe, en gran parte, a la fascinación temerosa del ser humano por la inmortalidad.
Según la tradición hebrea, Lilith fué la primera esposa de Adán. Expulsada del Edén porque rechazó asumir una posición sexual subordinada a los caprichos de su hombre y transformada en Vampiro.
Las leyendas de vampiros las encontramos en Asia y en las tierras Eslavas y los Cárpatos. Los mitos estaban originalmente más estrechamente asociados con Irán, entonces emigraron alrededor del siglo VIII. Casi en cuanto llegaron, el proceso de cristianización empezó y las leyendas de vampiros sobrevivieron como mitos.
Más tarde los Gitanos emigraron desde el norte hacia el oeste de la India (donde tienen varios mitos de vampiros), ya allí sus mitos se mezclaron con los del pueblo Eslavo.
Los Gitanos llegaron a Transilvania brevemente antes de que Vlad Tepes Drácula naciera en 1431.
Seguro que más de uno habrá oído hablar de Elizabeth Bathory (siglo XVI), la Condesa Sangrienta. Quien tras un bofetón fortuito a una sirvienta mientras ésta le cepillaba el cabello, “comprobó” que la sangre le rejuvenecía la piel y tuvo la “brillante idea” de torturar y asesinar a centenares de jóvenes vírgenes para bañarse en su sangre con la esperanza de mantenerse joven, bella e inmortal…
El vampiro, como arquetipo, representa la ilusión de la inmortalidad, pero no es el único mito relacionado con esta. ¿Qué me decís del mito de los dioses de la India que se reunieron en el monte Meru, el ombligo del mundo, para discutir cómo harían para obtener el amrita elixir de la inmortalidad, que se hallaba escondido en las profundidades del océano?
¿Y del taoismo que venera a ocho inmortales que, a través de la piedad y de la virtud han conseguido la vida eterna? Otra curiosidad, Hsien signfica "inmortal" en chino.
Todos hemos visto alguna representación del Ank o cruz egipcia, símbolo de la vida eterna, la busqueda de la inmortalidad.
También conocida como cruz ansada, cruz de la vida, cruz ansata, la llave del Nilo, cruz copta, cruz cíclica, cruz de isis. La mayoria de los dioses, en calidad de inmortales, la llevaban.
Por eso se aplicaba a la frente de los faraones, para que su visión de la eternidad prevaleciera durante todo su mandato. Aún hoy en día se considera un amuleto que favorece la longevidad. De hecho, en la película “El ansia” (1983, Catherine Deneuve, David Bowie, Susan Sarandon) el ank toma gran protagonismo y se relaciona con una cierta forma de vampirismo y busqueda de la eternidad.
El anhelo de inmortalidad es tan viejo como el ser humano. La ficción más antigua que se conserva, el poema de Gilgamesh, narrado por primera vez hace al menos 3.000 años, cuenta los esfuerzos de un rey sumerio para escapar de la muerte. Gilgamesh cejó en su empeño y tuvo que conformarse con que sobreviviese su fama.
¿Pero es la Inmortalidad sólo posible en la ficción? Quizá pronto deje de ser así…
O eso es lo que defiende Aubrey David Nicholas Jasper de Grey en sus teorías radicales del envejecimiento.
En Grecia y Roma clásicas, así como durante toda la Edad Media, la mayoría de gente moría entre los 20 y los 30 años. En el siglo XX esas tasas mejoraron con los servicios sanitarios y el desarrollo de vacunas y medicinas. Actualmente, el promedio de vida planetario es de 66 años, según datos del Banco Mundial, incluso contando a países como los subsaharianos, en donde la expectativa de vida es muy baja.
Entonces… ¿por qué no iba a seguir aumentando la esperanza de vida hasta límites insospechados?
De Grey (nacido el 20 de abril de 1963 en Londres, Inglaterra) es un gerontólogo biomédico Inglés educado en la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido. Autor de la obra The Mitochondrial Free Radical Theory of Aging (La teoría del envejecimiento de los radicales libres mitocondriales). Trabaja en el desarrollo de la senescencia negligible ingenierizada - una estrategia de reparación de tejidos que rejuvenecería el cuerpo humano y por lo tanto permitiría una esperanza de vida indefinida. Para conseguir esto, ha identificado siete tipos de daños a tejidos causados por el envejecimiento que deben ser reparados médicamente antes de que este objetivo se pueda alcanzar.
Los siete tipos de daño del envejecimiento propuestos por de Grey:
El investigador tiene la seguridad de que hay 7 retos para alcanzar casi la inmortalidad. Que son siete tecnologías y terapias médicas que están por desarrollarse, que incluyen la recuperación total del cáncer y la estimulación de las células a nivel molecular genético que tardará unos 30 años(que empezará a contar una vez que se tengan los recursos económicos). La recuperación está dirigida a las materias indeseables que se van acumulando con el tiempo y por el metabolismo que son los que provocan enfermedades en el ser humano.
1.- Perdidas de células que no se regeneran.
2.- Células enfermas.
3.- Mutaciones en los cromosomas
4.- Mutaciones en el ADN de las mitocondrias.
5.- Acumulación de moléculas no dirigibles en los lisosomas (vesículas intracelulares para los desechos)
6 y 7 - Endurecimiento de los tejidos de las arterias.
La finalidad de SENS es reparar todos estos males. Según De Grey dice que las 3 primeras soluciones ya están en la fase de ensayos clínicos. Una es el transplante de células madre que están en el cerebro que se requieren para obtener la dopamina, es para combatir los síntomas de Parkinson. Otra es la aplicacion de inyecciones de células madres con la finalidad de recuperar el músculo cardíaco. Y la tercera es para el endurecimiento de las arterías, habrá que desarrollar medicinas que combatan esos enlaces químicos sin ninguna secuela secundaría.
“El envejecimiento es una enfermedad que causa dolor y mata --explica en una entrevista--. ¿Por qué no lo erradicamos?" Y, puestos a pedir, ¿por qué no 2.000 años de vida? "Mil años es obviamente un cálculo aproximado --afirma el gerontólogo--. Aunque dejemos de morir por causas naturales, nada garantiza que no vayamos a sufrir un atropello o un accidente mortal. Mil años es hoy en día la posibilidad media que tenemos de sucumbir a una muerte violenta".
A pesar de lo que podamos pensar, escucharlo hablar o leer entrevistas te revela otra cara de De Grey, la científica, más razonable y lógica. Sus teorías quizás sean optimistas o demasiado extremas si consideramos los conocimientos actuales sobre el tema, pero tienen una innegable base científica.
Jason Pontin, el editor del Technology Review, ofreció 10.000 dólares a cualquier gerontólogo capaz de aportar una revisión independiente demostrando que las ideas de De Grey no tienen mérito. Hasta el momento, nadie se ha acercado a reclamarlos.
De sus simpatizantes, el más notable es el millonario Peter Thiel, uno de los fundadores del sistema de pagos por internet Pay- Pal, quien donó tres millones de dólares a SENS.
Pero no es Thiel el único en apoyar las teorías de Grey, veamos otras declaraciones:
Según Wagensberg, “La eternidad es sólo una cuestión de mantenimiento. La hidra por ejemplo no exhibe síntomas de senilidad. La selección natural no la ha tomado contra los viejos por la sencilla razón de que en la naturaleza no hay animales viejos. La vejez es un artefacto cultural de ambientes protegidos”. Y el ser humano no sólo vive en el ambiente más protegido que imaginarse pueda sino que cuenta con su propio artefacto cultural, llamado ciencia, para desafiar los dictámenes de la naturaleza. Así, “el modestísimo gusano Caenorhabditis elegans, del que se han conseguido mutantes que extienden su vida natural en más de un 200 % (sería como extender nuestros 120 años de vida máxima hasta casi los 400 años)”.
Salvador Macip, investigador del envejecimiento y reciente autor del libro “Inmortales y perfectos”. Macip está de acuerdo en el fondo con De Grey -“si entendemos los procesos de envejecimiento a nivel celular nada nos impedirá un día suprimirlos”- pero no en los plazos –“estamos lejos siquiera de saber si es una posibilidad siquiera factible”-.
Raymond Kurzweil tiene 60 años, pero sus pruebas médicas indican que desde el punto de vista biológico, tiene 39. Él es un reconocido científico y futurista estadounidense que además de su laureado trabajo en inteligencia artificial y computación, está obsesionado con vivir indefinidamente. Ya dio el primer paso al superar su propia expectativa de vida, que no pasaba de los 50 años, debido a que tanto su padre como su abuelo murieron prematuramente a causa de diabetes tipo II. Kurzweil, hasta ahora, no presenta manifestación de esta ni de ninguna enfermedad relacionada con la edad.
Su meta es permanecer vivo el mayor tiempo posible hasta que la ciencia sea capaz de prolongar radicalmente la vida humana.
Según Kurzweil, esto deberá ocurrir a mediados de este siglo y vendrá de la mano de la aplicación de la nanomedicina, en la que los nanobots (robots más pequeños que una célula) podrán reparar cualquier daño celular, molécula por molécula. Y si todo eso falla, el 'señor eternidad' tiene un plan B. Si muere, su cuerpo será trasladado a Alcor Life Extensión Fundation, una de las principales organizaciones de criopreservación en el mundo, para que mantengan su cuerpo vitrificado a -129 grados centígrados, hasta que la tecnología del futuro pueda devolverlo a la vida completamente sano.
El especialista Alex Zhavoronky, de la Biogerontology Research Foundation del Reino Unido, "en mi opinión, incluso al ritmo actual de los avances científicos y clínicos, podremos vivir más de lo que los analistas predicen. Tengo pocas dudas de que dentro de nuestra generación habrá individuos que vivirán más de 150 años". Según eso, casos como el de la francesa Jeanne Calment, quien vivió de 1875 a 1997 y tiene el récord de longevidad verificable, con 122 años, dejarían de ser excepcionales.
Michael Fossel, PhD en neurobiología de la Universidad de Stanford y miembro de la junta directiva de Maximun Life Fundation, que busca estrategias médicas para contrarrestar el envejecimiento, piensa que "probablemente ya estamos en capacidad de prolongar la vida. Creo que seremos capaces de demostrarlo y alcanzar una amplia aceptación de médicos y el público general en la siguiente década. Probablemente podremos alcanzar períodos de vida sana en el rango de varios siglos".
En los experimentos de laboratorio con telomerasa, esta enzima ha demostrado ser capaz de convertir a las células en inmortales. Su trabajo consiste en reparar los telómeros, una parte de los cromosomas esencial para la estabilidad celular. Los experimentos con telomerasa muestran, sin embargo, que el objetivo de alargar la vida no es tan simple como manipular un solo gen o incrementar la presencia de una proteína. La telomerasa mantiene jóvenes a las células, pero, al mismo tiempo, incrementa el riesgo de cáncer. Este problema lo han resuelto, en ratones, investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) al compensar el efecto canceroso con la estimulación de los genes P53 y P16, una especie de policías antitumorales. Los roedores vivieron un 45% más sin desarrollar cáncer.
María Blasco, coordinadora del CNIO, sabe que es más difícil alargar la vida de un humano que la de un ratón, pero no cree que los hallazgos del laboratorio vayan a tardar tanto en llegar a las personas. La investigación con animales permitirá identificar los genes relacionados con la longevidad para después elaborar fármacos que imiten sus capacidades. A partir de ahí se podrán comprobar los efectos en humanos.
El biólogo y premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2007, Ginés Morata, especuló en el Palacio de la Aljafería con la idea de que en el futuro, una vez que los científicos tengan identificados todos los genes del cuerpo humano, el hombre podría parar el envejecimiento y acceder de esta forma "a la inmortalidad", una de sus aspiraciones más lejanas y perseguidas a lo largo de la historia.
Jorge Luis Borges decía curiosamente que "las pruebas de la muerte son estadísticas; luego nadie esta a salvo de ser el primer inmortal".
Si nuestra especie deja de envejecer y, por tanto, deja de morir... ¿habrá sitio en el planeta para tanta gente?
Esa es una preocupación razonable. Sin embargo, esa posibilidad no es una razón suficiente para abandonar esta investigación. Hace 150 años descubrimos que la higiene podía salvar a muchísimos recién nacidos. Uno de cada tres niños moría en el primer año.
¿Significa eso que tendrían que haber mantenido la falta de higiene para que no sobrevivieran tantos bebés?
Ahora hay quien piensa que tenemos que plantearnos lo mismo y optar por salvar vidas.
Claro está, el tema de la Inmortalidad conlleva múltiples interrogantes: ¿Nos cansaríamos de vivir eternamente? ¿En qué lugar quedarían las creencias religiosas, seguirían teniendo cabida en una existencia inmortal?
¿Y tú, querrías ser Inmortal?